Colodión Húmedo, técnica revolucionaria

Actualizado: ago 29

Venimos al mundo a ser hombres, las máquinas, la estructura política, social y económica han condicionado al ser humano a mirar en distintas direcciones. El colodión húmedo, proceso fotográfico del siglo XIX, en su momento representó la esperanza de la humanidad en el desarrollo tecnológico y científico. Hoy me conecta con ese movimiento revolucionario, antagónico, vivir y sentir desde el origen de las cosas, conectarme con la tierra y acariciar la dulzura del algodón, depositar el tiempo en un proceso que pone a prueba conceptos básico de la ciencia y me enseña el valor del tiempo. Estas líneas tienen el objetivo de transmitir las enseñanzas que me ha proporcionado el proceso y me acerca a mi naturaleza y condición de hombre.





Tiempos convulsos


1851 Gustave Le Gray, pintor y fotógrafo francés, es el primero en utiliza el colodión para para procesar una imagen. Entender el contexto de lo que pasaba en esos años en el mundo nos conecta con las necesidades del hombre del siglo XIX. El daguerrotipo como tecnología primigenia para hacer fotografía, sus limitaciones tecnológicas y el debate entre la fotografía y la pintura se debía al carácter tecnológico que representó el invento de la fotografía ya consumada la revolución industrial en un mundo tecnificado, el daguerrotipo materializaba al sueño renacentista de poseer la realidad, la evolución del alquimista al artista y científico que logra capturar la realidad entre metales. Eran años políticos y sociales convulsos, china libraba una guerra civil político religiosa, Luis Napoleón Bonaparte da un golpe de estado en Francia, se proclama emperador impulsando un contrapeso en su visión del mundo clásico y conservador católico ante el nacimiento de nuevas potencias, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos protestante.


No es casualidad que ese mismo año, Frederick Scott Archer publica el proceso del colodión húmedo en la revista The Chemist en Marzo de 1851. Mismo año de la primera Exposición Universal en Londres, símbolo del camino hacia el progreso y la modernidad, hacía evidente lo que predominaba en le época: el cisma entre lo antiguo y la esperanza en la ciencia y la tecnología de una potencia naciente ante una Francia anacrónica. La publicación del invento del colodión húmedo se da en el mismo año de la muerte de Daguerre.


Ambrotipo, placa 8x10" sales de potasio y amonio Foto: Carlos Aranda

La Metáfora de la vida.


El colodión húmedo nace como una propuesta revolucionaria, tecnológica e ideológica de mitad del siglo XIX, también es una posibilidad estética para artistas de representar el mundo, como nunca antes se había hecho con un sentido democrático, sentimiento de la época en la vida pública, el mismo Le Gray con sus Nauticas sorprende a sus contemporáneos por el dramatismo, complejidad y belleza de sus piezas.

Gustave Le Gray

La publicación de Archer describe el proceso del colodión húmedo para crear imágenes que a más de 160 años no dejan de sorprender a quienes aterrizamos en las placas húmedas, imágenes de plata que hoy nos conectan con los ciclos de la vida, a la distancia son antagónicos a lo que representaron en su momento, el tiempo los modeló para conectarnos con el origen de las cosas en el siglo XIX.


El proceso del colodión húmedo es una metáfora de la vida, guardián revolucionario, la transmutación de los elementos de la tierra, el algodón, la ternura de sus fibras son sometidas a la violencia de los ácidos, como en esa batalla que libramos cuando luchamos por nacer en el canal del parto para respirar e impregnarnos de lo que seremos en el futuro, así el algodón adquiere una condición distinta, es piroxirina, con una nueva potencia, adquiere otra personalidad que será liberada cuando deje su materialidad de fibras y se disuelva entre éter y alcohol.



Ambrotipo, colodión húmedo, foto: Carlos Aranda

Así esta listo el sustrato, colodión, la nueva tierra de la imagen donde se depositará yodo y bromo para añadirse a una superficie inmaculada, un vidrio transparente, es una de las opciones, sumergirse en sales de plata para reaccionar a las distintas formas de la luz. El objeto que emerge entre sulfato ferroso es un Ambrotipo, "inmortal" y se fija para la eternidad con cianuro la posible vía de escape de los jerarcas nazi.

La vida y la muerte al final de proceso y dar paso a un objeto con una materialidad dual, un negativo que se revela con nuestra mirada al incidir los rayos de la luz sobre la superficie plata. Negativo y positivo, cuerpo y alma, bien y mal, la dualidad trastoca todo nuestra capacidad de discernir en la vida.

El tiempo es un factor clave en el proceso, en una pieza de colodión húnedo, lo trastoca todo, su lenta muerte por la oxidación que implica su existencia es inhibida por el barniz que como toda materia orgánica se descompone como cuando llegamos al final de nuestros días.


La segunda posibilidad de la técnica del colodión es vivir sobre una superficie metálica, un positivo directo sobre un trozo de metal ennegrecido llamado Ferrotipo o Melanotipo modificación de la técnia de Archer por el Doctor Adolphe-Alexandre Martin. Al ser un positivo directo liviano y seguro permaneció más tiempo a lo largo de la historia y su popularidad continúa hasta nuestros días.



Ferrotipo. Foto: Carlos Aranda

El proceso fotográfico del colodión húmedo es un camino con muchas posibilidades estéticas, es una forma distinta de vivir la fotografía, romántica, por supuesto, llena de enseñanzas sobre nosotros mismos en el mismo proceso. Este romanticismo no solo es del fotógrafo que lo desarrolla, el espectador vive una experiencia similar, se confronta ante una pieza que le cuestiona su naturaleza, no es realmente lo que ve e instantáneamente comienza un dialogo entre la pieza y quien es atrapado por la belleza y enigma de un ambrotipo o ferrotipo.




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